La Escuela de Educación General Básica “Costa Rica” es mucho más que una institución educativa: es un símbolo vivo de la historia, la identidad y el espíritu de toda una comunidad. En sus aulas no solo se imparte conocimiento, sino que también se resguardan memorias, valores y sueños que han trascendido generaciones.
Para comprender su legado, es necesario remontarse al año 1890, en una época en la que el Ecuador, bajo la presidencia de Antonio Flores Jijón, comenzaba a vislumbrar en la educación un camino hacia el progreso. En este contexto, el presbítero Pedro Luis Calero, motivado por su vocación de servicio y su profundo amor por la enseñanza, fundó el 19 de marzo de ese mismo año una escuela católica en la parroquia de Nayón, como extensión de la escuela de Zámbiza.
Los inicios de la institución estuvieron marcados por la sencillez, pero también por una enorme esperanza colectiva. Gracias a la generosidad de Santiago Chanchay, quien donó el terreno, y al trabajo comunitario realizado mediante mingas, se levantó una modesta construcción de adobe, con techos de teja y estrechos ventanales. En ese espacio humilde comenzaron a formarse los primeros estudiantes, en un ambiente donde la educación académica se complementaba con la formación en valores morales y principios religiosos.
Ubicada en lo que hoy son las calles Eloy Alfaro y Huayna Cápac, la escuela fue escenario de las primeras experiencias educativas de muchos niños y niñas de la comunidad. Cabe destacar que el propio Santiago Chanchay no solo fue benefactor, sino también el primer maestro y director de la institución, dedicando su vida a sembrar las bases del conocimiento y el compromiso social.
En 1903, durante el gobierno de Leonidas Plaza Gutiérrez y en medio de importantes transformaciones derivadas de las reformas liberales, la institución pasó a formar parte del sistema estatal. Fue entonces cuando adoptó el nombre de “Escuela Costa Rica”, en homenaje al país centroamericano, como símbolo de fraternidad y unión entre naciones.
A lo largo de su trayectoria, la escuela ha contado con la entrega y vocación de destacados educadores que han dejado una huella imborrable en la formación de múltiples generaciones. Entre ellos se recuerda con gratitud a docentes como el profesor Polanco, el profesor Miguel Lamiña, el profesor Luis Vicente Anaguano, el licenciado Jorge Napoleón Anaguano, la licenciada Josefina Vega y la licenciada Angélica María del Pilar Anaguano, quienes contribuyeron significativamente al fortalecimiento institucional.
En la actualidad, la escuela continúa su labor bajo la dirección de la MSc. Paola Quijia, quien lidera con compromiso y visión, enfrentando los desafíos de la educación contemporánea y proyectando a la institución hacia el futuro.
Con más de un siglo de historia, la Escuela de EGB “Costa Rica” se consolida como un espacio donde nacen sueños, se cultivan valores y se construyen proyectos de vida. Cada aula, cada patio y cada rincón guarda la esencia de generaciones que aprendieron no solo a leer y escribir, sino también a comprender y transformar su entorno.
Esta rica trayectoria invita a renovar el compromiso con la educación, para que las nuevas generaciones continúen escribiendo páginas de orgullo y esperanza.
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